1. ¿En perseguirme, mundo, qué interesas?

    ¿En qué te ofendo, cuando sólo intento 
    poner bellezas en mi entendimiento 
    y no mi entendimiento en las bellezas?

    Yo no estimo tesoros ni riquezas, 
    y así, siempre me causa más contento 
    poner riquezas en mi entendimiento 
    que no mi entendimiento en las riquezas.

    Y no estimo hermosura que vencida 
    es despojo civil de las edades 
    ni riqueza me agrada fementida,

    teniendo por mejor en mis verdades 
    consumir vanidades de la vida 
    que consumir la vida en vanidades.

    Sor Juana Inés de la Cruz